By Lourdes Toussaint, KF13, Mexico.

Mexican flag

In Mexico, social class is a powerful force that is present in almost every aspect of the Mexican life. Health, education, jobs, housing, financial services, and many other aspects are greatly influenced by the economic class to which one belongs. Class determines the quality and quantity of opportunities available to a person or a family. So as long as there is mobility, the movement of families up and down the economic ladder due to personal efforts and merit, we can say that there is something close to equality of opportunity.

However, in Mexico, classes have remained relatively unchanged over the years; social mobility is not happening as much as we wish it did. Escaping poverty is so difficult that the lower class is practically frozen in its place. Parents with education, money, and connections cultivate in their children habits and skills needed to succeed. Poverty stricken parents cannot pass on to their children what is needed to improve their living condition resulting in the next generation being trapped in the same place.

For this reason, institutions providing services and products to lower classes should take in consideration that in some areas their clients are more vulnerable and need to be educated, so that they can make informed choices about what is being offered to them.  If they have been excluded from certain services such as financial ones, then when they are finally given access to them, they need to be educated in them. Financial education, more than regulation and caps on interest rates, will give clients the power to choose between providers and push institutions for better services, higher quality, and lower interest rates.

Microfinance clients in Mexico need to understand concepts and ideas that are essential to these services, but have never been explained to them. Notions such as savings, interests, guarantees, credit bureau, and many others usually do not mean much to them. For example, in Credituyo, the microfinance institution where I work as a Kiva Fellow, women from solidarity lending groups are given a class on how the credit bureau works in Mexico. Most women, if not all, have no idea on how the credit bureau functions, what their score is or how to obtain it. It is not until they receive this very practical explanation that they understand the implications of not paying loans and how they can improve their score. It also works as a motivation tool to encourage them to keep their payments on time so that their score will increase.

Credit Bureau Mexico

"Las Bomberas" group receiving a financial education class on their credit score.

Microfinance institutions also benefit from educating clients. If the institution is transparent about their process and concepts, the clients are more likely to make good choices for their credit history, feel loyal to the institution, compare different products offered in the market, understand the advantages of using credits for their businesses, and they will even be able to tell the institution when a credit official is not being professional, which has been a problem with institutions in Mexico.

Financial education together with quality financial services will increase opportunities for Mexican people so that their merit and hard work will be more of a factor in determining their mobility across the economic ladder. This is only a small step that can be taken by microfinance providers to reduce the big gap that exists between classes in Mexico. More equality will mean more Mexicans achieving the Mexican Dream, that is, more Mexicans being able to have in their country the opportunities offered in developed countries so that they will be able to stay in their land with the people they love.

Join Kiva and Amigos de Credituyo to support microbusinesses in the north of Mexico.

Lourdes Toussaint is a Kiva Fellow in Monterrey, Mexico working with Credituyo.


Educación Financiera y el Sueño Mexicano

The Mexican Dream

En México, hablar de clases sociales significa hablar de división: salud, educación, empleo, vivienda, servicios financieros y muchos otros aspectos se ven influidos por la clase social a la que se pertenece, llegando esta a convertirse en  un factor determinante para  definir la cantidad y calidad de oportunidades que se presentan en  la vida de una persona.  No podremos  hablar de igualdad de oportunidades en nuestro país, sino hasta que empiece a haber movilidad, esto es, el movimiento ascendente o descendiente en los niveles socioeconómicos de las familias, fruto de su esfuerzo y mérito personal.

Desafortunadamente esta movilidad no se da en México. Las clases sociales han presentado muy pocos cambios en años. Salir de la pobreza es tan difícil que las clases bajas permanecen prácticamente congeladas, sin poder escapar de su situación.

Normalmente, los padres de familia que cuentan con educación, dinero, y conexiones son capaces de cultivar en sus hijos los hábitos y habilidades que requieren para lograr sobresalir.  Del mismo modo, los padres de familia de bajos recursos heredan a sus hijos la falta de oportunidades y escasas herramientas que les impiden mejorar su nivel de vida, teniendo como resultante un estancamiento generacional en el mismo estrato social.

Al haber sido excluidos de algunos servicios por años como, por ejemplo, los servicios financieros, es de esperar que la gente no cuente con los conocimientos y habilidades para manejar sus créditos. Las instituciones que se encargan de dar servicios o productos a las clases menos privilegiadas, deben tomar en consideración que existen áreas más vulnerables en sus clientes, para así, a la par del acceso al crédito, ofrecerles también educación sobre el tema para que puedan tomar decisiones informadas acerca de lo que están recibiendo. La educación financiera, más que las regulaciones o topes en las tasas de interés, le dará a estos clientes el poder de decidir entre la competencia existente y presionará a las instituciones para que den mejores servicios, con más calidad y menores tasas de interés.

Los clientes de las instituciones microfinancieras en México necesitan conocer los conceptos e ideas que, aún siendo esenciales para comprender estos servicios, nunca se les han explicado. Palabras como ahorro, intereses, avales, buró de crédito y muchos otras, normalmente no significan nada en su vocabulario. Un ejemplo de lo que hablo es Credituyo, la institución microfinanciera donde trabajo como Kiva Fellow, donde se les da a las mujeres de los grupos solidarios un pequeño curso sobre cómo funciona el buró de crédito en México. La mayoría de las mujeres, por no decir todas,  no tienen idea de cómo se maneja el buró, cuál es su puntaje, ni cómo se obtiene.  No es sino hasta que se les explica, cuando entienden las implicaciones de no pagar un crédito a tiempo y cómo es que se puede mejorar la puntuación. Así, este pequeño curso termina sirviendo como herramienta motivacional para que las mujeres paguen sus créditos a tiempo y así puedan mejorar su historial.

buro de credito Mexico

El grupo "Las Bomberas" recibiendo una capacitacion de su buro de credito

Con todo esto, no pensemos que los únicos beneficiarios de la educación financiera son los clientes. Las instituciones microfinancieras también se ven favorecidas con esta labor: cuando una institución es transparente en sus procesos y conceptos, es más probable que los clientes tomen mejores decisiones para mantener un buen historial crediticio y sean más fieles a la institución, volviéndose capaces de comparar diferentes productos del mercado y entiendan las ventajas de usar créditos para sus negocios, pudiendo además ayudar a la institución para reclamar cuando un oficial de crédito no esta siendo profesional, siendo este un  problema muy difícil de detectar en este tipo de organizaciones.

La educación financiera aunada a los servicios financieros de calidad puede aumentar las oportunidades para el pueblo mexicano, logrando que el mérito y el trabajo personal sean los que determinen su movilidad por los niveles socioeconómicos, y no la cuna que los vio nacer.

Este es solo un pequeño paso que pueden realizar los proveedores de servicios microfinancieros para reducir la gran diferencia que existe hoy en día entre las clases sociales mexicanas. Más igualdad de oportunidades resultará en más Mexicanos cumpliendo el Sueño Mexicano: encontrar en su país las oportunidades que se ofrecen en países desarrollados para poder permanecer en su tierra, al lado de sus familias.

Unete a Kiva y a Amigos de Credituyo para apoyar a micronegocios en el norte de México.

Lourdes Toussaint es una Kiva Fellow en Monterrey, México, trabajando con Credituyo.


Add Your Comments